
Tus lágrimas derramadas
se convierten en dura sal
transformando todo tu mundo
en un desierto nada más,
sin frutos, sin esperanzas
sin nada que imaginar.
Al despertar abres sus ojos
Viendo tu mundo, dejas de soñar,
tu lecho se queda tibio
con todo ese desear,
que lágrimas tan tristes
brotan, sin poderlas evitar.
Lágrimas que al caer
derraman toda su sal,
secando aquellas rosas,
donde solo sobrevivirá
una que llevas por dentro,
esa que sabe esperar,
que amanezca un nuevo día
sin lágrimas de dura sal. zm
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