
Que silencio de palabras,
amanecieron en mi mundo,
solo el tocar del piano,
que a lo lejos es un murmullo,
la brisa retoza en mi rostro
el cielo se opaca al verme.
Las lágrimas silenciosas
abren camino en mi rostro
sin interrumpir el silencio
de este sentimiento triste
que me ahoga por dentro.
Y mirando al infinito
mil preguntas yo le hago,
¿donde está ese brillo lindo
que me acompañaba el destino?
¿Donde esta aquel aroma
de alegría y esperanza viva?
¿Donde está aquella voz
que me acompañaba en mis días?
Y así prosiguen mil preguntas,
y se agota mi saliva,
no recibo una respuesta
solo se agota mi día,
y así se presenta otra noche,
noche que traerá otro día. ZM
No hay comentarios:
Publicar un comentario